14.12.10

André Bretón

Por Alicia Dujovne Ortiz


André Breton nació en dos fechas distintas. La de sus documentos era el 19 de Febrero de 1896. Pero la que eligió, a causa de su pasión por la astrología fue el 18 de ese mismo mes y de ese mismo año. Una infancia en Normandía y Bretaña bastante triste, una madre fría y dominadora y un padre algo borroso, acaso estén en el origen de ese deseo de transformar lo real. Más tarde, por imposición familiar, Breton realizó estudios de medicina que, en 1916, durante la Primera Guerra mundial, lo llevaron a trabajar en hospitales psiquiátricos y a descubrir la obra de Freud. Estas lecturas freudianas, unidas a su encuentro con Tristan Tzara, el fundador del dadaísmo, lo incitaron a experimentar con una escritura despojada de todo control racional -la escritura automática, desarrollada en su primer libro, Los campos magnéticos31 Arquitrave Junio de 2008, publicado en 1920-, y a formular el credo surrealista. Tras fundar la revista Littérature, junto a Philippe Soupault y a Louis Aragon, en 1924 Breton se convirtió en el máximo dirigente del movimiento (sus acólitos fueron los dos poetas ya citados, a los que se agregaron Paul Eluard, Michel Leiris, Benjamin Péret, René Crevel y Robert Desnos), y dio a conocer el primer Manifiesto Surrealista. «El surrealismo -proclamaba- se basa en la creencia en la realidad superior de ciertas formas de asociación, que hasta su aparición han sido desdeñadas, y en el libre ejercicio del pensamiento. Tiende a destruir definitivamente todos los otros mecanismos psíquicos y a sustituirlos en la resolución de los principales problemas de la vida». En 1927, Breton, Eluard y Aragon se afiliaron al Partido Comunista. A partir de entonces y hasta 1935, cuando Breton rompió con la doctrina comunista, las excomuniones se sucedieron y multiplicaron. En 1929, el Segundo Manifiesto Surrealista dio lugar a las más enconadas batallas. Soupault, Desnos, Roger Vitrac, Antonin Artaud, Salvador Dali fueron considerados réprobos y excluidos del grupo por un Breton progresivamente autoritario, que no sólo imponía a sus seguidores sus opiniones del momento, sino también sus gustos personales: los surrealistas tenían prohibido, entre otras cosas, escribir novelas, beber bebidas de color verde y entregarse a preferencias sexuales no aprobadas por su jefe. Una venenosa polémica con Georges Bataille,el teórico del mal en la literatura, que, en colaboración con el cubano Alejo Carpentier, publicó un libelo contra Breton intitulado Un cadáver, ha quedado como la más acabada expresión de lo injurioso de que se tenga memoria en el terreno de las letras. Después de publicar, en 1930, La Inmaculada Concepción y en 1932, Los vasos comunicantes en colaboración con Eluard; después de su casamiento con Jacqueline Lamba y de su viaje a México, donde la influencia de Trotsky lo movió a redactar un Manifies-32 Arquitrave Junio de 2008 to por un arte revolucionario independiente (vale decir, independiente del estalinismo), la Segunda Guerra mundial lo convirtió en exiliado. Durante cinco años, en Nueva York, Breton continuó dirigiendo a sus dispersas huestes, editó su Tercer Manifiesto Surrealista y la revista VVV , escribió La linterna sorda y conoció a la chilena Elisa Claro, que se convertiría en su tercera esposa. André Breton volvió a París después de la guerra. En 1956 publicó una nueva revista, El Surrealismo Mismo, cuyo título da a entender que el verdadero surrealismo es el suyo y no otro. Murió diez años después en el hospital Lariboisière de París. No más de mil personas asistieron a su entierro en el cementerio de Batignolles (sobre su tumba se erigiría una estrella polar esculpida sobre el granito, con las palabras: «Busco el oro del tiempo»); pero esas mil personas eran en su mayoría adolescentes que, aunque nunca lo hubieran visto de cerca, habían crecido alimentándose con Nadia y con El amor loco. Libre de rencillas mezquinas y luchas de poder, lo fundamental del mensaje de Breton ha quedado intacto. Esos jóvenes que lo acompañaban en su muerte eran los mismos que gritarían en las barricadas parisienses, durante la revuelta estudiantil de Mayo del 68: «Viva la Revolución Surrealista» y «La belleza será convulsiva o no será»

30.11.10

Arte y poesía en el Surrealismo Bogotano

Por Duván Carvajal

Todo en el arte puede ser demagogia. Con este titular se manifiesta que el arte y sus servicios pueden generar una distracción. Lo que significa que el hombre primitivo lo utilizó para dominar la naturaleza a través de las distintas formas de lenguaje, símbolos, e imitaciones.

Sin embargo, los antropólogos e historiadores no reconocen al hombre primitivo, y menos al arte que corresponde a esta época. Rousseau fue el primero en utilizar el término alienación, como concepto básico de una colectividad representada en los instrumentos de gobierno. El pueblo deja de ser libre, y se aliena ferozmente al estado. Lo mismo sucede con el arte, alienación por conceptos y desarrollo histórico. El Bosco fue el primer surrealista de la historia, su época está cerrando la edad media, tiempo donde el ser humano comienza a inquietarse sobre lo que confusamente denominaba sin razón o simplemente locura, para enrumbarse a la búsqueda exterior persiguiendo con la razón, la lógica y las matemáticas una visión certera y completamente determinable y visible del mundo. Pero el pintor se mueve en lo más oscuro del pensamiento, en lo onírico y monstruoso de los sueños indicando como ellos pueden ser reales en su representación así salgan recubiertos de horror, inhibiciones, síntomas y angustias. Convirtiéndose en el primer intérprete figurativo de nuestro universo espiritual.

El Bosco perteneció a un siglo inquieto, de teólogos aferrados a la letra y campesinos desesperados por el abuso feudal, mientras el pintor ahondaba en la soledad de su taller presintiendo la subterránea visión cristiana. La profundidad del cosmos y los abismales infiernos; sacando de sus almas, lo satírico, lo horrendo, y plasmando sus telas de seres metamorfoseados en visiones premonitorias de nuestros días. Se ha especulado mucho sobre las relaciones del Bosco con la alquimia, la brujería, y las sectas secretas. Las agonías del ser humano, la derrota sexual, y sus caras pálidas en los cuadros religiosos dan muestra de una profunda crisis emocional. El hombre y la locura, el hombre y su realidad. El espejo y los espejos, el hombre y su reflejo. No con teorías de cavernas, si no, con el sino trágico de la vida misma. En otras palabras, el infierno de Dante, supongo, y lo dice Castoriadis en sus textos. La gran influencia de Dante en la obra del pintor iluminado. El Bosco crea imágenes sacadas de la psiquis humana, pinta el caos, no la razón. Los abismos y el sin fondo. Concretamente el Bosco sienta las bases del Surrealismo. Movimiento poético y pictórico que tiene sus orígenes en Francia en 1924, bajo el mandato del señor André Bretón y la publicación del primer manifiesto surrealista.”

Deja todo.

Deja el Dadá.

Deja a tu mujer, deja a tu amante.

Deja tus esperanzas y tus miedos.

Siembra tus hijos en el rincón de un bosque.

Deja la sustancia por la sombra.

Lárgate al camino.

Lo anterior, muestra la ruptura entre los dos movimientos, Bretón, rompe con el dadaísmo, y funda el surrealismo, no sin antes aprovechar el amplio discurso dadaísta, y las exposiciones de los collages de Max Ernst en París, que definieron el futuro del surrealismo. Bretón encontró en Freud la revelación del subconsciente para liberar la imaginación. El hombre propone y dispone. La relación entre inconsciente y subconsciente se puede superar, el orden y la razón. Lo que indica que a través de los sueños y la escritura automática se puede encontrar la vasta reserva virgen de la experiencia, pensamiento y deseo escondida de la vida cotidiana y consciente. Después el acercamiento de otros surrealistas como Salvador Dalí, Joan Miró, y poetas de la talla de Antonin Artaud. Separados posteriormente debido a la conversión de Bretón al comunismo. Ahora, la importancia de revivir el Instituto de investigaciones surrealistas de Bogotá radica en la puesta en escena de una realidad aparte, de una sensibilidad artística, poética y pictórica jamás vista.

La convocatoria y participación de la Juventud en los distintos saberes urbanos nos dan un indicativo de efectos fantásticos, características teatrales y señales luminosas de Ulises y su canto de sirenas. En otras palabras, el arte como medio de convivencia, paz y armonía.

Por eso se apuesta al amor, la fraternidad y los espacios públicos como centros de pensamiento, de solidaridad y de valores consolidados a través de los jóvenes creadores.

Bienvenido el Instituto de Investigaciones Surrealista de Bogotá.


Primer manifiesto surrealista [1924] André Breton (Fragmento)

"Tanta fe se tiene en la vida, en la vida en su aspecto más precario, en la vida real, naturalmente, que la fe acaba por desaparecer. El hombre, soñador sin remedio, al sentirse de día en día más descontento de su sino, examina con dolor los objetos que le han enseñado a utilizar, y que ha obtenido al través de su indiferencia o de su interés, casi siempre al través de su interés, ya que ha consentido someterse al trabajo o, por lo menos no se ha negado a aprovechar las oportunidades... ¡Lo que él llama oportunidades! Cuando llega a este momento, el hombre es profundamente modesto: sabe cómo son las mujeres que ha poseído, sabe cómo fueron las risibles aventuras que emprendió, la riqueza y la pobreza nada le importan, y en este aspecto el hombre vuelve a ser como un niño recién nacido; y en cuanto se refiere a la aprobación de su conciencia moral, reconozco que el hombre puede prescindir de ella sin grandes dificultades. Si le queda un poco de lucidez, no tiene más remedio que dirigir la vista hacia atrás, hacia su infancia que siempre le parecerá maravillosa, por mucho que los cuidados de sus educadores la hayan destrozado. En la infancia la ausencia de toda norma conocida ofrece al hombre la perspectiva de múltiples vidas vividas al mismo tiempo; el hombre hace suya esta ilusión; sólo le interesa la facilidad momentánea, extremada, que todas las cosas ofrecen. Todas las mañanas los niños inician su camino sin inquietudes. Todo está al alcance de la mano, las peores circunstancias materiales parecen excelentes. Luzca el solo o esté negro el cielo, siempre seguiremos adelante, jamás dormiremos.

Pero no se llega muy lejos a lo largo de este camino; y no se trata solamente de una cuestión de distancia. Las amenazas se acumulan, se cede, se renuncia a una parte del terreno que se debía conquistar. Aquella imaginación que no reconocía límite alguno ya no puede ejercerse sino dentro de los límites fijados por las leyes de un utilitarismo convencional; la imaginación no puede cumplir mucho tiempo esta función subordinada, y cuando alcanza aproximadamente la edad de veinte años prefiere, por lo general, abandonar al hombre a su destino de tinieblas.

Pero si más tarde el hombre, fuese por lo que fuere, intenta enmendarse al sentir que poco a poco van desapareciendo todas las razones para vivir, al ver que se ha convertido en un ser incapaz de estar a la altura de una situación excepcional, cual la del amor, difícilmente logrará su propósito. Y ello es así por cuanto el hombre se ha entregado, en cuerpo y alma al imperio de unas necesidades prácticas que no toleran el olvido. Todos los actos del hombre carecerán de altura, todas sus ideas, de profundidad. De todo cuanto le ocurra o cuanto pueda llegar a ocurrirle, el hombre solamente verá aquel aspecto del conocimiento que lo liga a una multitud de acontecimientos parecidos, acontecimientos en los que no ha tomado parte, acontecimientos que se ha perdido. Más aún, el hombre juzgará cuanto le ocurra o pueda ocurrirle poniéndolo en relación con uno de aquellos acontecimientos últimos, cuyas consecuencias sean más tranquilizadoras que las de los demás. Bajo ningún pretexto sabrá percibir su salvación.

Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas..."